Luces apagadas, palomitas, soda, dulces y cobijas, la combinación perfecta para ver películas a cualquier hora del día.
Fan insaciable de las películas viejitas y totalmente no valoradas por los demás. Las encuentro fascinantes. A veces veo una película y quiero llorar no por la trama en particular, sino por el arte, por el mero producto digerido por mis conexiones cerebrales que la consideran hermosa.
La música, las tomas, los colores, los personajes, la trama y el paisaje, una belleza en conjunto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario